Vivimos por fe, no por vista

Introducción

La fe constituye el cimiento sólido que da forma a nuestra relación con Dios. No es solo una condición para ganar su favor, sino también el eje central de la vida de los justos. Anclada en las Escrituras y enfocada en el Mesías, la fe nos motiva a obedecer, confiar y esperar plenamente, incluso frente a las adversidades más grandes. Como seguidores del Mesías, caminamos por fe y no por vista (2 Corintios 5:7), con la mirada siempre puesta en Él.

Asimismo, afirmamos que la fe es la certeza de lo que se espera y una vía indispensable para agradar a Dios; es, en verdad, el fundamento de nuestra existencia: ‘Mas el justo vivirá por fe’.

a. La fe como cimiento sólido del cristiano: La fe es la base sobre la cual los cristianos edifican su vida espiritual y su relación con Dios. Es el soporte que sostiene y da firmeza a su caminar diario.

b. Sin fe es imposible agradar a Dios:

  • Derribando obstáculos: La fe actúa como una fuerza que elimina barreras y facilita la resolución de problemas.
  • Generando aptitudes y actitudes: La manifestación de la fe influye positivamente en el comportamiento y las capacidades del creyente.
  • Crecimiento de la fe en la vida del creyente: La fe se fortalece al escuchar y meditar en la palabra de Dios, como se menciona en Romanos 10:17.

c. Más el justo por la fe vivirá (Habacuc 2:4): Este versículo subraya que la vida del justo está caracterizada por vivir conforme a la fe, confiando plenamente en las promesas y el carácter de Dios.

Conclusión: En gratitud por su inmensa bondad y el don de la salvación, elevamos nuestras voces en alabanza a Dios. Reconocemos que, al creer en Él, nos ha sido otorgada la capacidad de superar cualquier desafío, pues apartados de su presencia, nada podemos lograr (Juan 15:5).

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